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En el marco del Día Internacional del Alzheimer, el psicólogo Marco Centeno llamó a prestar atención a los cambios persistentes en la memoria y el lenguaje, al señalar que esta enfermedad no es exclusiva de los adultos mayores y que, en determinados casos, puede presentarse desde edades tempranas.

Explicó que el Alzheimer es una enfermedad neurológica que provoca un deterioro progresivo de distintas funciones cerebrales. Uno de los primeros signos que pueden aparecer es la pérdida de memoria, aunque también pueden presentarse dificultades para encontrar palabras, nombrar objetos o reconocer a personas cercanas.

Señaló que el deterioro no se limita a olvidar acontecimientos recientes. Conforme avanza la enfermedad, también pueden afectarse capacidades necesarias para realizar actividades cotidianas.

Una persona puede, por ejemplo, terminar de comer y poco después no recordar que ya lo hizo, además de presentar dificultades para realizar tareas que anteriormente hacía de manera automática.

En etapas más avanzadas, agregó, algunos pacientes pueden dejar de reconocer a familiares e incluso tener dificultades para identificarse a sí mismos frente a un espejo.

También pueden vivir principalmente con recuerdos de etapas anteriores de su vida, como la infancia, adolescencia o juventud, mientras pierden progresivamente referencias de su realidad actual.

El especialista subrayó que el Alzheimer puede llegar a afectar funciones básicas como bañarse, comer o utilizar correctamente el baño, por lo que el acompañamiento de familiares y cuidadores adquiere una importancia fundamental conforme progresa el deterioro neurológico.

Aunque señaló que es más frecuente en personas adultas mayores, Centeno destacó que existen casos de Alzheimer de inicio temprano. Como ejemplo, mencionó el llamado “gen Guadalajara”, una variante genética identificada en familias mexicanas que está asociada con formas hereditarias de Alzheimer de aparición temprana.

Recordó que en Cuautla se han conocido casos de familias en las que integrantes desarrollaron la enfermedad antes de los 40 años.

Ante ello, recomendó no atribuir automáticamente un olvido aislado al Alzheimer, ya que olvidar ocasionalmente las llaves, nombres o algún pendiente no significa necesariamente que exista una enfermedad neurodegenerativa.

La preocupación aumenta cuando los olvidos son recurrentes, progresivos y comienzan a interferir con la comunicación o las actividades cotidianas.

Consideró importante buscar valoración médica cuando se detecten cambios persistentes en la memoria, el lenguaje o la capacidad para realizar actividades habituales, debido a que una detección temprana permite establecer un diagnóstico y, en los casos en que corresponda, iniciar tratamientos destinados a retrasar el deterioro cognitivo.

Finalmente, señaló que en el ámbito científico continúan desarrollándose y evaluándose nuevos tratamientos contra el Alzheimer. Indicó que existen medicamentos y terapias que han generado expectativas para modificar el avance de la enfermedad, aunque advirtió que algunos de estos tratamientos todavía no están disponibles de manera general en México.

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