
Iván Téllez.
Cuernavaca, Mor. – México enfrenta un rezago en la actualización y disponibilidad de información para evaluar de manera integral su situación hídrica, particularmente en indicadores como la huella hídrica, señaló Miriam Macías Solís, directora del Centro de Estrategias Sostenibles y Economía Circular, durante el Foro Multiseccional de Seguridad Hídrica en Morelos. La especialista advirtió que la falta de datos actualizados dificulta conocer con precisión cómo se utiliza y demanda el agua en el país.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la última edición de Estadísticas del Agua en México que aparece en su portal corresponde a 2019. Esta publicación integra información estadística y geográfica del sector y contempla un apartado sobre agua virtual y huella hídrica; sin embargo, los datos de comercio de agua virtual incluidos en esa edición llegan hasta 2018.
La huella hídrica permite identificar el volumen de agua utilizado directa e indirectamente para producir bienes y servicios, además de distinguir entre agua de lluvia, agua superficial y subterránea y agua asociada a la contaminación.
Un diagnóstico publicado por la Semarnat refiere que la extracción de aguas superficiales y subterráneas para uso consuntivo en México alcanzó 89 mil 350 millones de metros cúbicos en 2019, pero para la estimación de huella hídrica utiliza información secundaria y mantiene como referencia una estimación nacional correspondiente al periodo 1996-2005. Esto muestra que existen datos recientes sobre extracción y disponibilidad, pero no necesariamente series actualizadas con la misma metodología para medir la huella hídrica nacional.
Macías Solís sostuvo que fortalecer la generación, actualización y transparencia de los datos resulta fundamental para contar con diagnósticos que permitan tomar decisiones sobre seguridad hídrica. Actualmente, Conagua mantiene el Sistema Nacional de Información del Agua (SINA), que concentra información estadística, geográfica y documental sobre el recurso; no obstante, el reto señalado es avanzar hacia indicadores integrales y periódicamente actualizados que permitan conocer no sólo cuánta agua se extrae, sino también cuánta se requiere para sostener las actividades productivas y el consumo del país.