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Por Ángel Álvarez.

Cuernavaca, Mor. – La violencia vicaria ha dejado historias marcadas por la pérdida, los procesos legales y la separación familiar, convirtiéndose en una problemática que continúa afectando a mujeres, niñas, niños y sus familias en distintos estados del país.

Detrás de cada caso hay madres, abuelas y familiares que mantienen una lucha constante por justicia y por recuperar el vínculo con sus seres queridos, mientras enfrentan investigaciones, procesos judiciales y el dolor de las ausencias.

En medio de esta situación, Yolanda González Guerrero exigió justicia a tres años del asesinato de su nieto Fernando Josué Vázquez, ocurrido en Celaya, así como por la muerte de su hija Dulce Gabriela Flores, quien posteriormente fue encontrada sin vida en el Estado de México.

La señora Yolanda también pidió poder reencontrarse con su nieto Santiago Israel Vázquez, único sobreviviente de este caso de violencia vicaria y quien actualmente permanece bajo la guardia y custodia de los abuelos paternos. Señaló que se le ha impedido acercarse tras la apertura de una carpeta de investigación en su contra.

“En menos de tres meses perdí a toda mi familia”, expresó conmovida al recordar el asesinato de Fernando Josué y la muerte de su hija.

Asimismo, indicó que la madrastra del menor fue sentenciada a 17 años de prisión, castigo que consideró insuficiente, por lo que aseguró haber exigido cadena perpetua por el asesinato de su nieto. También dijo desconocer la situación legal del padre del menor, a quien señaló como presunto cómplice del crimen.

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