
Por: Staff Punto por Punto
El ataque armado que dejó ocho personas sin vida durante la inauguración del bar “El Rincón de la Banda”, en Ayala, ha generado señalamientos directos sobre la responsabilidad del ayuntamiento encabezado por Nayeli Mares Mérida.
Aunque la autoridad municipal aseguró en un comunicado que el establecimiento no contaba con licencia de funcionamiento, el hecho de que operara abiertamente pone en evidencia fallas en la supervisión y control por parte del gobierno local.
El bar, ubicado sobre el boulevard Emiliano Zapata en Anenecuilco, abrió sus puertas sin cumplir con los requisitos legales, lo que implica que las autoridades municipales no detectaron ni sancionaron su funcionamiento irregular.
De acuerdo con la normativa, corresponde al ayuntamiento vigilar, inspeccionar y, en su caso, clausurar negocios que operen sin permisos, especialmente aquellos considerados de alto riesgo, como bares.
La omisión en estas tareas permitió que el establecimiento abriera sus puertas y concluyera con un saldo fatal de ocho personas.
Mientras continúan las investigaciones sobre la agresión, el caso también coloca bajo escrutinio la actuación del gobierno municipal en el cumplimiento de sus funciones de regulación y prevención.