
En el marco del Día Internacional de la Prevención del Suicidio, la Iglesia hizo un llamado a fortalecer desde la familia las acciones encaminadas a prevenir conductas que puedan poner en riesgo la vida, al considerar que el acompañamiento, el amor y la formación espiritual pueden ser factores importantes para quienes atraviesan momentos difíciles.
Ignacio Ponce Aguilar, párroco de la Iglesia del Señor del Pueblo en Cuautla, señaló que la Iglesia mantiene desde la infancia un trabajo enfocado en la formación y prevención, principalmente mediante la catequesis, las celebraciones religiosas y la educación en la vida cristiana.
Explicó que, además de la atención psicológica y profesional que puede requerirse en estos casos, también debe considerarse el aspecto espiritual como parte del acompañamiento de las personas que enfrentan situaciones de desesperanza, aislamiento o pérdida del sentido de vida.
Destacó que la prevención debe comenzar dentro de los hogares, mediante el fortalecimiento de valores como el amor, la convivencia, la confianza y la fe, así como una mayor atención a las necesidades emocionales de cada integrante de la familia.
El sacerdote consideró que muchas personas pueden llegar a sentirse perdidas o sin un espacio en el cual expresar lo que están viviendo, por lo que sostuvo que la Iglesia puede representar un lugar de acompañamiento y reconciliación para quienes buscan apoyo.
Añadió que quienes atraviesen una situación complicada pueden acercarse a la Iglesia, donde pueden encontrar un espacio para ser escuchados y buscar alternativas que les permitan recuperar su bienestar y reincorporarse plenamente a su vida social y espiritual.
Finalmente, hizo énfasis en que la prevención del suicidio requiere la participación de distintos sectores de la sociedad y, particularmente, de las familias, al ser uno de los primeros espacios donde pueden detectarse cambios en el comportamiento y brindar acompañamiento oportuno a quienes lo necesitan.