
Ana María Rico Ospina, ciudadana colombiana quien radica en Cuautla desde hace 17 años, consideró que el feminicidio de la estudiante española Claudia, no puede quedar impune y que es urgente que se garantice la seguridad no solo para extranjeros, sino para la población en general.
Desde su experiencia como extranjera que llegó a vivir a Cuautla, señaló que la situación que enfrentan actualmente las mujeres en la ciudad genera preocupación, particularmente porque existen zonas y horarios en los que salir representa un riesgo.
Expresó que después del asesinato de la estudiante española es necesario dar prioridad al tema de seguridad y garantizar que quienes viven o visitan el municipio puedan desplazarse sin temor.
Explicó que, como extranjera, entiende la vulnerabilidad que puede tener una persona que llega a una ciudad que no conoce y que desconoce cuáles son los lugares considerados inseguros.
En el caso de Claudia, dijo, se trataba de una joven que se encontraba en Cuautla como parte de un intercambio académico y que no necesariamente tenía conocimiento de los riesgos existentes en determinadas zonas.
“Lamentablemente esta chica no sabía en dónde estaba, sin saber que era inseguro y que le podía suceder algo”, señaló la entrevistada al referirse a la estudiante española, cuyo feminicidio ha generado preocupación entre integrantes de la comunidad universitaria y distintos sectores de la sociedad.
Sin embargo, aclaró que la falta de seguridad no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de las personas extranjeras.
Consideró que las mujeres mexicanas también viven diariamente con temor y se ven obligadas a modificar sus actividades y tomar precauciones para evitar situaciones de riesgo.
Explicó que muchas mujeres procuran no caminar solas, evitar determinados lugares, salir acompañadas y mantenerse atentas a su entorno, medidas que, desde su perspectiva, reflejan el nivel de preocupación que existe entre las habitantes de Cuautla.
“Somos todas las mujeres las que estamos siempre viviendo con miedo de salir a la calle porque nos puede pasar algo”, expresó e insistió en que la seguridad debe prevalecer en los espacios públicos para que las mujeres puedan desarrollar sus actividades sin tener que vivir bajo una constante sensación de vulnerabilidad.
Consideró que el caso de Claudia también debe servir para reflexionar sobre las condiciones que encuentran las personas que llegan a Cuautla por motivos académicos, laborales, turísticos o personales, especialmente quienes no conocen la ciudad y sus zonas de riesgo.
Finalmente, señaló que el feminicidio de la estudiante española no debe verse únicamente como un hecho que afecta a una persona extranjera, sino como una situación que pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad para todas las mujeres que viven, estudian, trabajan o visitan Cuautla.