
A cuatro años del feminicidio de Margarita Ceceña Martínez, dos mujeres fueron detenidas este viernes en el estado de Guerrero por su probable responsabilidad en el crimen ocurrido en Cuautla, un caso que comenzó con un conflicto familiar relacionado con la posesión de un inmueble y terminó con la mujer rociada con gasolina y prendida en fuego.
La Fiscalía General del Estado de Morelos informó que las detenidas son Karen Jaqueline “N” y Nataly “N”, quienes fueron localizadas como resultado de un operativo coordinado entre autoridades federales y estatales.
Con estas aprehensiones, el caso vuelve a tomar relevancia cuatro años después de la muerte de Margarita.
Margarita Seceña tenía 30 años, era madre de tres menores y había llegado a vivir a Cuautla procedente del Estado de México. De acuerdo con testimonios publicados en 2022, se estableció en la comunidad de Ex Hacienda El Hospital, donde comenzó a atender una pequeña tienda de abarrotes con la que buscaba obtener ingresos para mantener a sus hijos y apoyar a su madre.
El origen del conflicto, según las investigaciones y testimonios difundidos en aquel momento, estuvo relacionado con una vivienda. Un primo de Margarita, quien se había trasladado a Estados Unidos, le habría ofrecido el inmueble para que pudiera vivir ahí después de separarse del padre de sus hijos. Sin embargo, otros familiares presuntamente ya ocupaban la propiedad e incluso obtenían ingresos por su renta. Cuando Margarita llegó para habitarla, comenzaron las diferencias.
La disputa no comenzó el día del feminicidio. En mayo de 2022, Margarita ya había sido agredida, según los testimonios de sus familiares.
Su hermana Daniela Seceña declaró que durante aquella agresión le cortaron el cabello y le arrancaron un piercing. Margarita habría intentado acudir ante la Fiscalía para denunciar lo ocurrido, pero posteriormente relató en una conversación de Facebook que acudió a la llamada “Judicial” y que, según ella, no había conseguido ser atendida.
En su momento, colectivos de mujeres cuestionaron la actuación de las autoridades y exigieron investigar posibles omisiones, mientras que la propia Fiscalía informó que revisaría el actuar de servidores públicos.
La institución, por su parte, sostuvo que la investigación se inició a partir de la denuncia presentada por la madre de Margarita y que se habían dictado medidas de protección.
El 1 de julio de 2022, un grupo de familiares llegó hasta el lugar donde se encontraba Margarita junto con sus hijos, su madre y una prima.
La Fiscalía señaló que Primitivo “N”, Ramiro “N”, Karen Jaqueline “N”, María de la Cruz “N”, Nataly “N” y Leobardo “N” acudieron al domicilio, donde presuntamente amenazaron y golpearon a la víctima antes de rociarla con gasolina y prenderle fuego.
La relación entre Margarita y sus presuntos agresores era, por tanto, familiar. La madre de la víctima señaló en entrevistas que entre quienes participaron se encontraban su propia hermana, sobrinas y sus respectivos familiares políticos. Las investigaciones difundidas posteriormente también identificaron a varios de los señalados como familiares de Margarita.
Respecto a qué llevó a los agresores a actuar con esa violencia, la información disponible apunta principalmente a la disputa por la propiedad y a un conflicto familiar que se había prolongado durante semanas.
Lo documentado es que las diferencias por el inmueble estuvieron acompañadas de amenazas y una agresión previa, hasta llegar al ataque del 1 de julio.
Margarita permaneció 24 días hospitalizada. Debido a la gravedad de las quemaduras fue trasladada al Instituto Nacional de Rehabilitación, en la Ciudad de México, donde murió el 24 de julio de 2022.
La Fiscalía posteriormente continuó la investigación bajo la hipótesis de feminicidio y obtuvo órdenes de aprehensión contra varios de los presuntos participantes.
El caso también quedó registrado en videos y conversaciones que circularon en redes sociales después de la agresión. Uno de los materiales difundidos mostraba parte del ataque y fue grabado por uno de los hijos de Margarita, mientras que posteriormente se difundieron conversaciones en las que ella relataba que había intentado buscar ayuda antes de ser atacada nuevamente.
La detención de Karen Jaqueline “N” y Nataly “N” cuatro años después vuelve a colocar el expediente de Margarita Seceña en la agenda pública. El caso no sólo quedó marcado por la violencia ejercida contra la víctima, sino también por los antecedentes de agresiones, el conflicto familiar por una vivienda y los cuestionamientos que surgieron en torno a la atención que recibió cuando buscó denunciar.