
El temor a ser víctimas de la delincuencia ha alejado a las familias de los espacios públicos en el río Cuautla, registrando un descenso constante en la presencia de visitantes desde el pasado mes de julio.
Esta situación de incertidumbre restringe el uso social de las áreas naturales protegidas y evidencia cómo la inseguridad se ha convertido en el principal obstáculo para el disfrute y libre tránsito de la población en la zona, así lo señaló Michelle Salazar, integrante de la Coalición Ambiental y Cultural de Cuautla.
De acuerdo con estudios sobre el uso del espacio público realizados, el miedo a sufrir asaltos o la falta de transporte seguro impiden que la ciudadanía se apropie de la ribera.
Señaló que aunque existen tramos de alto valor ecológico y biosenderos a cargo de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, la limitada oferta de horarios y la falta de garantías de seguridad provocan que puntos estratégicos como los ojitos de agua o áreas de observación de aves permanezcan prácticamente desiertos.
Ante este panorama, detalló que activistas y colectivos promueven ante la Comisión Técnica del Área Natural Protegida una estrategia basada en la reconstrucción del tejido social, en donde la propuesta central busca articular esfuerzos entre autoridades de los tres órdenes de gobierno y la sociedad civil para organizar recorridos grupales, talleres de educación ambiental y actividades comunitarias.
El objetivo es que la población vuelva a ocupar estos espacios de manera coordinada, transformando la ribera en un entorno seguro a través de la presencia comunitaria y rompiendo con el aislamiento provocado por el temor a la violencia.