
Iván Téllez.
Cuernavaca, Mor. – La arquitectura histórica del centro de Cuernavaca conserva construcciones de los siglos XVI al XIX que reflejan la transformación de la ciudad, desde la época virreinal hasta su desarrollo urbano. Entre sus principales características destacan los muros de piedra, los arcos, los balcones con herrería y las fachadas tradicionales, elementos que forman parte de la identidad arquitectónica de la capital morelense.
Durante el siglo XVI, la construcción de templos, conventos y edificios civiles marcó el desarrollo de la ciudad tras la conquista española. En los siglos XVII y XVIII, algunos inmuebles tuvieron modificaciones y nuevos usos, mientras que durante el siglo XIX se incorporaron elementos de otros estilos arquitectónicos que cambiaron la imagen de varias edificaciones históricas.

A lo largo de los siglos, el crecimiento urbano, las remodelaciones y los cambios en el uso de los inmuebles transformaron parte del patrimonio arquitectónico de Cuernavaca. Algunas construcciones conservaron elementos originales, mientras que otras fueron modificadas, reconstruidas o perdieron características que les daban valor histórico.
Un ejemplo del deterioro es una casona ubicada en la calle Hermenegildo Galeana, en el centro de Cuernavaca, que actualmente presenta un estado de abandono total. Las condiciones del inmueble evidencian los desafíos que enfrenta la conservación de las construcciones antiguas, cuyo deterioro puede ocasionar la pérdida de elementos arquitectónicos que forman parte de la memoria urbana.
Ante este panorama, el Ayuntamiento de Cuernavaca, en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), trabaja en la integración de un expediente para obtener la declaratoria federal de Zona de Monumentos Históricos, con el propósito de fortalecer la protección del patrimonio arquitectónico del primer cuadro de la ciudad.
La conservación de estos inmuebles requiere mantenimiento, restauración especializada y coordinación entre autoridades y propietarios, debido a que las intervenciones en edificios históricos deben respetar sus características originales. El reto para Cuernavaca consiste en evitar que el abandono siga deteriorando su patrimonio y preservar las construcciones que dan identidad a su centro histórico.