
Cuernavaca, Morelos.– El aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para bebidas azucaradas y tabaco, que entró en vigor el 1 de enero, ha generado opiniones divididas entre consumidores morelenses. El impuesto, calificado por autoridades como “saludable”, elevó la tasa para refrescos y bebidas saborizadas de 1.64 a 3.08 pesos por litro, mientras que para cigarros se estableció una cuota fija de 0.85 centavos por pieza, la cual aumentará gradualmente hasta alcanzar 1.15 pesos en 2030.
Olivia Yala Albarrán, trabajadora de seguridad privada, consideró que el incremento está justificado en productos nocivos: “El cigarro deberían realmente subirle, porque ¿cuánta gente hay que se está contaminando? Y el refresco, pues es lo mismo”. Sin embargo, sugirió que la prioridad debería ser bajar el precio de la canasta básica, al tratarse de productos esenciales para la alimentación familiar. Reconoció que, pese al aumento, probablemente seguirá consumiendo refrescos: “Sí lo consumo, aunque diga uno que no lo voy a consumir, porque ya estamos bien habituados”.
Por su parte, Nayeli, contadora, opinó que el alza, aunque afecta la economía familiar, podría tener un efecto preventivo al desincentivar el consumo de productos vinculados a enfermedades como diabetes y afecciones pulmonares. “No creo que sea un aumento que detenga el consumo, pero creo que sí podría ser importante concientizarse”, señaló.
La medida, contemplada en el Presupuesto de Egresos 2026, busca reducir el consumo de productos considerados perjudiciales para la salud, aunque para muchos consumidores la decisión final seguirá dependiendo de los hábitos ya arraigados y de la disponibilidad de alternativas asequibles.