
A renovar el compromiso con el Evangelio, reconocer los aciertos y sanar las heridas de la Iglesia llamó el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, durante la celebración de los 500 años del inicio de la evangelización en la parroquia de Santiago Apóstol, en Jiutepec.
Durante su mensaje, destacó que este aniversario representa una oportunidad para recordar a las generaciones que transmitieron la fe a través de sus familias, oraciones y tradiciones religiosas, cuya herencia permanece viva en las comunidades.
Señaló que, aunque muchas de las personas que contribuyeron a esta historia no quedaron registradas en los libros, su legado se conserva en las prácticas religiosas, las fiestas patronales y las enseñanzas transmitidas de padres a hijos.
Asimismo, subrayó que la fe no debe medirse únicamente por los años transcurridos, sino por su impacto en la vida de las personas, como el consuelo ante el sufrimiento, el acompañamiento a los enfermos, la reconciliación familiar y la esperanza para quienes enfrentan dificultades.
Asimismo, reconoció que la historia de la Iglesia está marcada tanto por momentos de generosidad y esperanza como por sacrificios, heridas y limitaciones humanas, por lo que consideró necesario mirar el pasado con humildad y reconocer aquello que requiere ser mejorado.
Ante los feligreses reunidos en la iglesia de Santiago Apóstol, el obispo sostuvo que la conmemoración debe ir más allá de recordar una fecha histórica y convertirse en una oportunidad para reflexionar sobre la manera en que las nuevas generaciones están asumiendo la herencia religiosa recibida.
Finalmente, llamó a agradecer por los cinco siglos de evangelización y a renovar el compromiso con Jesús y su Evangelio, con el propósito de fortalecer la fe y continuar construyendo una comunidad sostenida por la misericordia de Dios.