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Cuernavaca, Morelos.- Personal médico, de enfermería y administrativo de la Clínica de Medicina Familiar del ISSSTE en Cuernavaca denunció que, a pesar de que el instituto ha declarado públicamente que la unidad “no desaparecerá”, en la práctica no se les ha informado sobre su reubicación ni se les han garantizado condiciones laborales o de infraestructura adecuadas. Los trabajadores, que suman alrededor de 180 personas, aseguran que se les ha presionado para aceptar traslados sin su consentimiento bajo la amenaza de despido.

Según versiones del personal, aunque se ha mencionado que algunos servicios serán reubicados en espacios como la Casa de Día en la colonia Humboldt, dicha sede carece de la capacidad, seguridad y condiciones necesarias para operar como clínica de primer nivel. Además, señalaron que la fragmentación de los servicios —entre consultorios, archivo médico, nutrición y especialidades— afectaría gravemente la atención a los más de 150 mil derechohabientes que mensualmente acuden a la unidad.

Los empleados explicaron que, de reducirse el número de consultorios o trasladarse servicios esenciales, se vería limitada la atención espontánea y preventiva, además de que se dificultaría la continuidad en el seguimiento de pacientes crónicos, adultos mayores y mujeres embarazadas. Insistieron en que no se oponen a la reconversión del espacio en el Hospital General Dr. Carlos Calero, pero exigen que antes se les garantice un lugar digno, seguro y funcional para seguir operando.

Hasta el momento, el ISSSTE no ha emitido un plan oficial de reubicación que detalle fechas, espacios asignados y presupuesto para la adecuación de una nueva sede. Los trabajadores mantienen su exigencia de diálogo transparente y respeto a sus derechos laborales, así como a la continuidad de los servicios de primer nivel para la población derechohabiente en Cuernavaca.

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