
Por Fernanda Contreras.
Cuernavaca, Mor.- En el marco del Día del Compositor, Héctor Giles comparte una historia marcada por la disciplina y la necesidad de transformar emociones en música.
En la Músico composición artística encontró la forma de expresar aquello que no siempre puede decirse con palabras.
Su acercamiento a la música inició a los 12 años y, con el paso del tiempo, fortaleció su formación en el Centro Morelense de las Artes. A sus 26 años, Héctor reconoce que la composición llegó a su vida como una respuesta a experiencias personales, particularmente momentos de dolor y rupturas emocionales.
La primera canción que escribió surgió como un ejercicio de catarsis durante el cierre de una relación. Aunque nunca tuvo un nombre, representó un punto de partida que le permitió comprender el poder de la música para conectar historias propias con vivencias compartidas por otros.
Para Giles, el acto de componer no depende de un espacio físico, sino del momento y la emoción. Algunas canciones le han tomado más de un año en concluirse, mientras que otras han nacido en cuestión de minutos, impulsadas por ráfagas de inspiración.
Actualmente, Héctor Giles se distingue por su versatilidad musical, explorando géneros como la cumbia, el pop, el regional mexicano, el jazz y el rock, mientras trabaja en un álbum conceptual.
En este Día del Compositor, su mensaje es claro: atreverse a crear, ser constante y poner sentimiento en cada obra es el camino para hacer de la música una voz auténtica.