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Punto Por Punto TV

Por Ángel Álvarez.

Cuernavaca, Mor.- A la 1:14 de la tarde del 19 de septiembre de 2017, la tierra volvió a estremecer al centro del país. Un sismo de magnitud 7.1, con epicentro en los límites de Puebla y Morelos, en la zona cercana a Axochiapan, convirtió en cuestión de segundos calles, viviendas, iglesias y edificios en escenarios de emergencia. En Morelos, el impacto fue especialmente severo y dejó una cifra oficial de 74 personas fallecidas.

El movimiento tuvo su origen en la región limítrofe entre ambos estados y, aunque posteriormente distintas fuentes ubicaron el epicentro con referencias más precisas hacia Chiautla de Tapia, Puebla, en Morelos la zona de Axochiapan quedó identificada como uno de los puntos más cercanos al origen del sismo. El fenómeno alcanzó una profundidad aproximada de 51 kilómetros y provocó daños en 33 municipios.

Más de 23 mil viviendas fueron censadas en la entidad y alrededor de 15 mil 704 presentaron algún nivel de afectación, desde daños menores hasta pérdida total. Entre las zonas más golpeadas estuvieron Jojutla, Axochiapan, Tepalcingo, Tlayacapan, Tetela del Volcán y otros municipios donde viviendas, templos y edificios públicos resultaron dañados.

Durante las primeras horas, vecinos, cuerpos de emergencia, elementos de seguridad, voluntarios y autoridades se movilizaron para localizar personas atrapadas, atender a los heridos y habilitar espacios para quienes habían perdido sus viviendas. La emergencia transformó calles y plazas en puntos de reunión y ayuda.

El impacto económico también fue considerable. El Centro Nacional de Prevención de Desastres estimó pérdidas y daños por más de 7 mil 322 millones de pesos en Morelos, mientras que el gobierno federal emitió una declaratoria de emergencia para los 33 municipios afectados.

A ocho años de aquel martes, la magnitud de la tragedia permanece en la memoria de Morelos. Las 74 personas fallecidas y los miles de hogares afectados marcaron una de las jornadas más difíciles para la entidad en las últimas décadas.

El sismo no solo dejó daños materiales, también modificó la manera en que comunidades y autoridades enfrentan las emergencias, con una memoria que permanece especialmente entre las familias que perdieron a alguien o tuvieron que reconstruir su patrimonio desde cero.

Corregido en los límites

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