En opinión de Antonieta Sánchez Nere

El próximo mes, la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) deberá ser renovada; sus socios con derecho a voto están ante la disyuntiva de elegir a la primera presidenta en su historia, en el contexto de la apertura que hoy tienen las mujeres en la vida democrática, o continuar como un espacio “exclusivo” para los hombres.
Actualmente y por una prórroga de seis meses a su último año, el empresario Antonio Sánchez Purón está a cargo de la presidencia, hasta el proximo mes.
Lo anterior no sería más que un trámite interno, si no fuera porque en la contienda está, en efecto por primera vez una mujer, la ex presidenta de la Canirac, Griselda Hurtado Calderón, por un lado, y por el otro, el ex presidente de Canacintra y también ex subsecretario de Esucación en el gobierno de Marco Adame, Iván Elizondo; ambos con apoyo dividido.
A Hurado Calderón la respalda el trabajo que realizó al frente del sector gastronómico, y su capacidad para conciliar y generar alianzas en pro de la unidad de la iniciativa privada.
Mientras que, a Elizondo Cortina se le recuerda por la cercanía que tuvo con la titular de la SDEYT en la administración que está por concluir, y su participación en el Movimiento por Morelos, a favor de la candidatura de Margarita González Saravia, a la gubernatura, incluso se habló de su expectativa de ser tomado en cuenta para una secretaría.
No obstante, lo que se sabe es que sigue en la lista por el CCE a pesar de que su papel con la SDEYT lo alejó de las cámaras hermanas porque no promovió la unidad y, mientras la Canacintra se lució como uno de los organismos consentidos, otros, como el mismo CCE, fueron excluidos y marginados de la toma de decisiones, incluso, del prot1ocolo.
La disyuntiva, de los agremiados al CCE es tener una presidencia que promueva la unidad y trabaje con todos y para todos, y que vele por intereses personales o de solo un grupo allegado.
Cabe recordar que en el reciente proceso electoral, del que resultó ganadora de la gubernatura la candidata de Morena, Margarita González Saravia, las cámaras y organizaciones empresariales tuvieron una notoria participación en el ánimo de que se les reconociera su función, como organismos de consulta y, en algunos casos, incluso, con la clara finalidad de que uno, o más de sus integrantes y representantes, sean tomados en cuenta a la hora de la composición del gabinete y que, desde está posición puedan incidir, de mejor manera, en la política económica que requiere la entidad.
Así, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se esmeró en presentar su Acuerdo por la Reactivación Económica, Seguridad, Inversión y el Empleo; Canaco, Coparmex, Canacintra, la CMIC, incluso la ADIEM, hicieron lo propio con cada una de las candidatas.