
Por Fernanda Contreras.
Cuernavaca, Mor.- Ante la llegada del Año Nuevo, las tradicionales ventas de amuletos de buena suerte en el mercado Adolfo López Mateos de Cuernavaca muestran una caída importante. Los comerciantes locales indicaron que la demanda de estos objetos ha descendido hasta un 50 por ciento en comparación con años anteriores.
Aunque los precios de los amuletos comienzan desde los 30 pesos, la falta de fe por parte de los consumidores ha afectado gravemente este mercado, que históricamente se ha mantenido como una de las costumbres más arraigadas para iniciar el nuevo año con suerte y prosperidad.
Guadalupe Rojas, una de las comerciantes de amuletos en el mercado, explicó que los compradores ya no muestran el mismo interés por adquirir productos como las figuras de elefantes, herraduras, o las populares semillas de granada, que antes eran esenciales en cada hogar morelense durante la temporada de fin de año. “La gente ya no cree tanto en estos objetos como antes, y eso ha hecho que las ventas caigan drásticamente”.
Esto también ha afectado a otros comerciantes del mismo ramo, quienes coinciden en que el desinterés por los amuletos ha crecido progresivamente, especialmente entre las nuevas generaciones. Los amuletos de buena suerte, que alguna vez fueron considerados indispensables para atraer prosperidad y protección durante el nuevo ciclo, ya no son una prioridad para muchas familias, quienes prefieren destinar sus recursos a otras tradiciones más modernas o consumibles.
Aunque la oferta de amuletos sigue disponible y los precios se ajustan para atraer a los pocos interesados, los comerciantes han tenido que adaptarse a las nuevas demandas del mercado. Mientras algunos siguen apostando por la venta de objetos tradicionales, otros han diversificado su inventario con productos de temporada, como velas y adornos para el hogar, para suplir la caída en la demanda de amuletos. “Aunque la venta de amuletos ha bajado, la gente sigue buscando algo simbólico para recibir el año, aunque sea en forma de velas o figuras decorativas”, comentó Guadalupe Rojas.
Este cambio en las costumbres y creencias refleja un fenómeno más amplio que ocurre en muchas ciudades del país, donde las tradiciones populares están siendo reemplazadas por nuevas formas de celebración, en las que lo material y lo simbólico han perdido parte de su importancia.