
Entre un colorido paisaje tejido de flores de cempasúchil, acordes de música y un ambiente predominantemente festivo, cientos de familias acudieron desde las primeras horas de este 2 de noviembre a los distintos panteones de Cuautla para visitar y recordar a sus fieles difuntos.
En el Panteón Municipal, uno de los recintos más concurridos de la heroica, la devoción y la memoria viva se hicieron presentes a través de generaciones de cuautlenses que acudieron a limpiar las tumbas, colocar ofrendas y convivir alrededor de la última morada de sus seres queridos.
Para las señoras Emilia y Felipa, habitantes de la ciudad, acudir al camposanto es un mandato del corazón y un legado familiar y coincidieron en que visitar a sus difuntos en este lugar es una tradición arraigada desde hace muchos años.
“Es cada año, el día 2 de noviembre. La mayoría de personas venimos a estar un rato con nuestros difuntos; nos reunimos mis hijas, mis hijos, nietos, todos nos reunimos esta fecha. Ahorita todavía no van llegando, pero sí nos reunimos todos. Mi esposo nos dejó esa encomienda de que era una fecha que no debíamos olvidar, que tiene que ser cada año, y así seguimos», compartió la señora Emilia mientras aguardaba la llegada del resto de su familia.
Por su parte, la señora Felipa destacó la importancia de mantener viva la memoria intergeneracional que le heredaron sus antepasados para conmemorar este día.
“Este es un día en que nos reunimos aquí en el panteón toda la familia: mis hermanos, hermanas, sobrinos y nietos. Todos venimos a acompañar a nuestros difuntos. Es una tradición de años, desde mi bisabuelita, mi abuelita y mi mamá, quienes nos inculcaron no dejar perder estas costumbres de celebrar a nuestros fieles difuntos. Por eso, cada año nos reunimos en este lugar para honrarlos y conmemorar la fecha”, expresó.
La jornada continuó con una gran afluencia de visitantes, reafirmando que el Día de Muertos en Cuautla se mantiene como un pilar de identidad, unión familiar y respeto hacia quienes ya partieron.