
Iván Téllez.
Cuernavaca, Mor. – La violencia en Morelos comienza con la maldad que existe en el corazón de las personas, pero también requiere acciones contundentes de las autoridades para atender sus causas y garantizar la tranquilidad de la población, afirmó el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, quien advirtió que la estrategia de seguridad del gobierno estatal todavía presenta deficiencias y no ha alcanzado los resultados esperados.
Al término de la misa por el 62 aniversario del mercado Adolfo López Mateos, en Cuernavaca, expresó su preocupación por el panorama de inseguridad que enfrenta el estado, donde persisten delitos que afectan a las familias, comerciantes y distintos sectores de la sociedad.
Castro Castro consideró que, aunque las autoridades han implementado acciones para combatir la delincuencia, todavía existen aspectos que deben corregirse y fortalecerse para lograr resultados que se reflejen en la vida cotidiana de los morelenses. Por ello, llamó a revisar las deficiencias de la estrategia y reforzar las medidas de prevención y combate al delito.
El obispo también señaló que la atención de la violencia no debe limitarse a las acciones policiales, sino que requiere atender los factores que contribuyen a su origen, como la falta de oportunidades y la pérdida de valores. En ese sentido, destacó la importancia de la formación familiar y la participación de la sociedad en la construcción de la paz.
Asimismo, insistió en que las autoridades deben mantener el compromiso de atender la inseguridad y escuchar las preocupaciones de la población, pues detrás de las cifras delictivas existen personas y familias que enfrentan las consecuencias de la violencia. La recuperación de la tranquilidad, sostuvo, requiere constancia, coordinación y voluntad para corregir aquello que no funciona.
Finalmente, Castro Castro reiteró la necesidad de que el gobierno estatal fortalezca su estrategia para responder a las condiciones de inseguridad que persisten en Morelos. Sus declaraciones se suman a los llamados de la Iglesia católica para atender las causas de la violencia y avanzar en la construcción de la paz en la entidad.