
Por Iván Téllez.
Cuernavaca, Mor. – El proyecto inmobiliario Altoverde, promovido por Portenta en el predio conocido como La Cazahuatera, en el oriente de Cuernavaca, permanece paralizado, pero no cancelado, debido a un juicio relacionado con la obtención de los permisos necesarios para su construcción, informó el alcalde José Luis Urióstegui Salgado.
El desarrollo contempla seis torres residenciales en un terreno de aproximadamente cinco hectáreas, ubicado entre el Paso Exprés y el bulevar Cuauhnáhuac. La zona conserva alrededor de mil 600 árboles nativos y fragmentos de selva baja caducifolia.

El secretario de Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos de Cuernavaca, René Roberto Castañeda Gómez, informó previamente que algunas de las licencias y autorizaciones solicitadas por la empresa no fueron aprobadas, entre ellas la licencia de construcción, al no cumplirse con todos los requisitos municipales y ambientales. Posteriormente, Portenta inició un procedimiento judicial para impugnar las determinaciones relacionadas con los permisos del proyecto.
La discusión también se centra en el impacto ambiental que tendría la urbanización del predio. Especialistas y colectivos han advertido sobre la pérdida de vegetación, la reducción de áreas de infiltración de agua y las posibles repercusiones para la biodiversidad de una zona que permanece rodeada por la mancha urbana.
Por su parte, Portenta ha sostenido que el proyecto busca desarrollarse bajo criterios de sustentabilidad y con medidas para reducir la afectación al arbolado. Entre las acciones planteadas se encuentra conservar mil 172 árboles en su sitio, reubicar 335 dentro del mismo predio y plantar 300 ejemplares adicionales, además de incorporar más de 18 mil metros cuadrados de áreas verdes, un núcleo de conservación y sistemas para el tratamiento y aprovechamiento del agua.
Mientras el litigio continúa, el proyecto no puede iniciar obras y su futuro dependerá de la resolución judicial y del cumplimiento de las autorizaciones ambientales y urbanísticas correspondientes. La Cazahuatera permanece así en el centro de una disputa entre el desarrollo inmobiliario planteado por Portenta y las exigencias de vecinos y organizaciones para preservar el ecosistema que existe en el predio.