
La falta de alumbrado público y de vigilancia policiaca mantiene en alerta a habitantes y personas que acuden a la Casa de la Cultura de Cuautla, particularmente en la calle Lauro Ortega y sus alrededores, donde vecinos aseguran que los robos y otros incidentes se han registrado de manera constante.
La preocupación cobró mayor fuerza luego del reciente asesinato de la estudiante española Claudia Taraconte, quien realizaba una estancia de intercambio académico en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y fue asesinada al interior de la Casa de la Cultura.
Tras el hecho, el recinto permanece cerrado y ciudadanos y personal del lugar han acudido a colocar flores y veladoras en memoria de la joven.
A raíz de este caso, habitantes de la zona consideran necesario reforzar las medidas de seguridad en los alrededores del inmueble, pero también advierten que desde antes del homicidio ya habían señalado deficiencias relacionadas con el alumbrado y la ausencia de vigilancia policial.
Marta Villares, habitante del lugar, señaló que varias luminarias permanecen fuera de servicio, provocando que algunos tramos de la calle Lauro Ortega queden completamente oscuros durante la noche.
Afirmó que esta situación ha sido reportada en distintas ocasiones a las autoridades, sin que hasta ahora exista una solución permanente.
La vecina también cuestionó la falta de presencia policiaca en la zona y recordó que anteriormente había elementos de seguridad asignados a la Casa de la Cultura, lo que permitía una respuesta más rápida ante cualquier incidente.
Sin embargo, aseguró que desde hace aproximadamente tres años dejó de existir esa vigilancia permanente.
Reyna, otra habitante, coincidió en que el tramo de Lauro Ortega representa un punto vulnerable por la falta de iluminación y de rondines policiacos.
Explicó que en la Casa de la Cultura se realizan talleres, cursos y diversas actividades, por lo que consideró necesario establecer medidas preventivas para quienes acuden al recinto, especialmente ahora que el lugar se encuentra bajo mayor atención después del asesinato de la estudiante.
Los testimonios vecinales también refieren antecedentes de intentos de robo en las inmediaciones. Una de las habitantes relató que hace aproximadamente cinco años un hombre que viajaba en motocicleta intentó arrebatarle algunas pertenencias a su hija mientras caminaba por una zona oscura.
Otro caso habría ocurrido hace alrededor de dos años, cuando una mujer que caminaba frente a la Casa de la Cultura fue presuntamente interceptada por una persona que viajaba en una combi blanca sin placas.
De acuerdo con el testimonio, la mujer logró escapar después de pedir auxilio, mientras vecinos salieron de sus viviendas al escuchar sus gritos.
Los habitantes señalaron que estos antecedentes, aunados al reciente homicidio de Claudia Taraconte, hacen necesario revisar las condiciones de seguridad de la zona y fortalecer las acciones preventivas.
Aclararon que su exigencia no se limita al caso ocurrido dentro de la Casa de la Cultura, sino que busca atender una problemática que, aseguran, ya había sido advertida con anterioridad.
Por ello, solicitaron a las autoridades correspondientes reparar las luminarias y reforzar la presencia policiaca mediante rondines constantes en los alrededores del recinto y sobre la calle Lauro Ortega.
Consideraron que estas medidas deben mantenerse de manera permanente y no únicamente durante eventos especiales.
Los vecinos insistieron en que la prevención debe ser prioritaria para evitar que las condiciones de oscuridad y la falta de vigilancia incrementen la vulnerabilidad de quienes transitan por la zona, particularmente estudiantes, mujeres, niños, jóvenes y personas que participan en las actividades de la Casa de la Cultura.