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Cuernavaca, Mor. – Un total de 34 organizaciones ambientalistas y 79 investigadores académicos, respaldados por el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, el Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación (CIByC) de la UAEM y el Instituto Nacional de Salud Pública, exigieron a los tres niveles de gobierno que el relicto de selva baja caducifolia ubicado entre el centro comercial Soriana, la Fiscalía General de la República y el Paso Exprés en Cuernavaca, sea decretado como área natural protegida y jardín botánico temático, y se rechace la construcción del desarrollo inmobiliario “Alto Verde” promovido por la empresa Portenta Hábitat.

En conferencia de prensa, los especialistas advirtieron que el predio, de casi 5 hectáreas, alberga aproximadamente mil 600 árboles nativos y constituye uno de los últimos fragmentos de este ecosistema dentro de la mancha urbana. “La selva baja caducifolia es uno de los ecosistemas más amenazados y degradados de México. En Morelos ha sufrido una pérdida acelerada por el crecimiento urbano. Hoy quedan menos de 200 hectáreas en buen estado de conservación”, señalaron.El proyecto contempla la edificación de seis torres residenciales de hasta 15 niveles, lo que implicaría la pérdida de uno de los últimos espacios naturales estratégicos para la ciudad. Los ambientalistas subrayaron que el predio es fundamental para la recarga del acuífero, la regulación climática, la mejora de la calidad del aire y la protección de la salud pública. Además, sirve como refugio para tlacuaches, ardillas, mapaches, serpientes, aves y una gran variedad de insectos.

Los investigadores denunciaron que el proyecto contraviene el ordenamiento ecológico vigente, ya que la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) 139 del Programa de Ordenamiento Ecológico del Municipio de Cuernavaca no permite asentamientos humanos en esa zona. “Hasta el momento no hay ninguna licencia de construcción, ni a nivel municipal ni estatal, y el cambio de uso de suelo se ha realizado de manera irregular, sin dictamen de la Semarnat”, señaló Flora Arellano, de Acción Ecológica.

Desde la salud pública, los especialistas advirtieron que la pérdida de este espacio verde agravaría el fenómeno de la isla de calor urbana, aumentaría las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y afectaría la salud mental de la población. “Un lugar verde como este contribuye a la captación de carbono, mejora la calidad del aire y reduce la incidencia de enfermedades asociadas al calor y al dengue”, explicó la doctora Luz Angélica de la Sierra de la Vega, del Instituto Nacional de Salud Pública.

Los activistas hicieron un llamado a las autoridades para que cumplan con la ley y no permitan la construcción. “Si no lo hacemos desde la sociedad civil, podemos perder otro espacio como el Casino de la Selva. Es una bandera importante y hay que llevar este mensaje a las autoridades”, concluyeron. El predio, conocido como “La Casahuatera”, tiene también un valor histórico, pues en ese lugar se libró una batalla en 1876 durante el gobierno de Carlos Pacheco, según informó el historiador Roberto Camil. La sociedad civil se mantiene en alerta ante cualquier intento de construcción.

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