
Por la Redacción
Cuernavaca.- En un ambiente de respeto, sensibilidad y recogimiento, la Iglesia sostuvo un emotivo encuentro con colectivos de madres buscadoras, quienes compartieron testimonios marcados por el dolor de la ausencia y la esperanza firme de encontrar a sus seres queridos.
Durante la reunión, las madres fueron escuchadas con atención y cercanía. Sus relatos, cargados de pérdida e incertidumbre, evidenciaron la magnitud del sufrimiento que enfrentan, así como la valentía que las impulsa a mantener activa la búsqueda de verdad y justicia.
Las participantes narraron historias de lucha constante y describieron el anhelo profundo de obtener respuestas. En cada intervención se hizo patente la exigencia legítima de justicia y el reclamo de no ser ignoradas por la sociedad ni por las autoridades.
El encuentro propició un diálogo abierto y sincero, en el que se reiteró la importancia de no permanecer indiferentes ante esta realidad. Se subrayó la necesidad de acompañarlas desde la empatía y la solidaridad, reconociendo su causa como un llamado a la conciencia colectiva.
Por su parte, la Iglesia manifestó su cercanía y respaldo espiritual. Expresó su solidaridad con cada una de las madres y las animó a fortalecer la fe y la esperanza, confiando en que no están solas en medio de la adversidad.
El mensaje final fue contundente: su dolor no es invisible y su lucha no está sola.